Un mueble para ‘archivar’ videoconsolas.

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Cómo preámbulo a la exposición de mis consolas os voy a explicar un poco donde las tengo guardadas. No dispongo de una habitación para ellas, así que estaban repartidas por toda la casa metidas en cajones, altillos y roperos.

Entonces se me ocurrió la idea de archivarlas cual documentos y me puse a buscar un mueble de unas característica bastante particulares. Por supuesto no encontré nada que se le pareciera. Incluso miré en un principio para hacérmelo a base de archivadores de múltiples cajones con diferentes tamaños. Pero ni me cuadraban para lo que quería hacer y encima el presupuesto se disparaba de caro a carísimo.

Archivadores

Al final tuve que optar por el plan B: diseñarlo y hacérmelo yo. Busqué un hueco donde poner el mueble, negocié con la parienta, y a empezar.

Soy lo que se llama un ‘manitas’. Así que cogí el FreeHand y diseñé el mueble, sus medidas y su despiece. Esto se lo das a un carpintero, el cual te devuelve un montón de tablas cortadas y tú te dedicas después a taladrar y preparar para montar el puzle.

Al final la cosa quedó así:

Vista general.

Lo tuve que colocar en un pequeño rellano al lado de la azotea. Allí la temperatura en verano sube bastante, pero no había otro sitio. Mide unos 50 cm de ancho, 60 cm de profundidad y unos 250 cm de alto. …Y parece un frigorífico. 🙂

Por supuesto el color lo eligió la parienta. Así hago que participe en mis proyectos y consigo que mi afición sea mejor aceptada. 🙂 Los colores muy ‘fashion’, al estilo actual.

Colores.

Tiene 35 cajones de medidas diferentes. Los más pequeños de 2 cm de profundidad. Las mayores de 13 cm, pensados para guardar juegos de GB.

Vista inferior.

Vista superior.

Los pequeños llevan rieles de pvc fabricados a base de recortar esquineras. Los más grandes rieles de acero, y los mayores de arriba no llevan nada, con la intención de poder sacarlos y llevarlos fuera. La idea es almacenar el mayor número de consolas en el menor espacio. Y la clasificación no es otra que por tamaño.

Cajores.

Total, que al final la broma salió en unos 500 leuros sólo en materiales. …¡Y sigo teniendo la casa llena de cajas vacías!  🙂